Las emprendedoras de Lo Espejo en Feria Plaza Santa Ana

Emprendedoras espejinas reciclan con trabajo, amor e imaginación 

 

Las emprendedoras de Lo Espejo están traspasando las fronteras de nuestra esforzada comuna. Y así lo comprobamos en compañía de Patricia Navarrete, jefa del Departamento de Desarrollo Económico local de nuestra comuna -dependiente de Dideco-, al visitar la Feria Artesanal instalada en Plaza Santa Ana, en pleno centro de Santiago, a la salida del Metro y al frente de la Iglesia que da el nombre a todo el sector.

Allí destacó el stand de la emprendedora Gloria Rebolledo, vecina de Lo Espejo, que recicla restos y palos de cactus rescatados en diversos terrenos. “Mi emprendimiento consiste en demostrarle a la gente que gracias a un simple tronco podemos cultivar estos cactus sin necesidad de recurrir a los maceteros plásticos y presentarlos de mejor forma, con un buen resultado estético y natural”, relata con convicción la imaginativa artista ecológica.

“Desde siempre cultivo cactus y suculentas como hobby y se me ocurrió ocupar los troncos en vez de maceteros, porque es más natural y quedan muy bonitos, sobre todo si aplicamos creatividad”, explica trasuntando el cariño que pone en su trabajo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 “Voy a los cerros y a los campos -agrega-, a recolectar troncos secos de los cactus grandes y los voy acomodando como maceteros naturales. Lo que la naturaleza bota yo lo recojo para reciclar esos desechos y darles nueva vida. Las plantas se ven mucho más hermosas”.

Cuenta que “hace casi dos años que estoy dedicada a este emprendimiento, y estoy muy agradecida del apoyo que he encontrado en el municipio de Lo Espejo. Al principio, lo que yo hacía solo circulaba gracias a la comunicación boca a boca, pero gracias al apoyo de la municipalidad pude mostrar mis productos en las ferias artesanales, en las Ferias Costumbristas y también me enseñaron a mostrar mis obras a través de internet y hacerme más conocida. Así me dieron más opciones, me abrieron las puertas a este mundo del emprendimiento”.

Al preguntarle como proyecta su actividad en el tiempo, Gloria no se achica. “¡Mi proyección es grande, yo quiero instalar un cactario! (sonríe)… Mi deseo es tener un terreno amplio donde cultivar y mostrar mis plantas en estos troncos reciclados artísticamente, y así darle trabajo a gente de la tercera edad que me ayude a cultivar mis plantas… Ese es mi sueño ¡para allá vamos!”.

La contingencia natural, la emergencia que nos preocupa a todos, por el calentamiento global del planeta, hace muy oportuno el cultivo de cactus y suculentas porque estos vegetales necesitan el mínimo de agua. Este aspecto lo destaca también Gloria. “Eso se lo explicamos a la gente, que estas plantas necesitan muy poca agua y contribuyen a entregar oxígeno. Los cactus necesitan solo un poco de riego una vez al mes, lo mismo que las suculentas”.

Los llamados quiscos que ya han cumplido su ciclo, reviven en las manos de esta espejina, trabajadora y emprendedora. “Yo reciclo hasta los palos de fósforos quemados -señala-, porque me sirven para hacer los tarugos de los maceteros naturales que voy acomodando para mis cactus. El aserrín que cae cuando corto las maderas también lo reciclo y el barniz que uso en mis trabajos es natural”.

Y hay más aún, porque existe la posibilidad de que esta emprendedora lleve sus productos al extranjero, nada menos que a Estados Unidos. Pero ella prefiere no profundizar en el tema. “Estamos recién en las primeras conversaciones, hay un ofrecimiento que me hicieron, pero prefiero hablar de eso cuando esté más seguro”, explica con cautela Gloria Rebolledo, a quien se puede contactar en su Instagram: “rebocactus”, y en su Facebook: Gloria Rebolledo Ramírez.

Para quienes quieran conocer en directo sus creativos maceteros naturales, desde el domingo 20 de octubre estará ofreciéndolos en pleno centro de Santiago, en la Feria ubicada en Alameda con Serrano.

ROSEMARIE VALENZUELA

Otra espejina que ha tenido muy buena respuesta del público para sus productos, realizados con la mezclilla de los jeans desechados, es Rosemarie Valenzuela, quien ha expuesto sus obras en nuestra comuna, y que hasta la semana pasada tuvo su stand en la Plaza Santa Ana de Santiago. Tal como su colega emprendedora, desde el domingo 20 de octubre estará en Alameda con Serrano exhibiendo sus cojines, finamente decorados, adornos confeccionados con mezclilla reciclada, aritos, pulseras y toda clase de bolsos para distintos usos y para todas las edades.

Menuda, delgada, pero con la fuerza de la mujer emprendedora, Rosemarie comenzó justamente haciendo bolsitos con la tela de pantalones usados. “De los jeans yo saco el material, sobre todo de las piernas, para armar los bolsitos, y los retazos los aprovecho para hacer aritos, pulseras y otros adornos. En el último tiempo estoy confeccionando cojines para tener mayor variedad”, cuenta.

 “Todos tenemos en las casas jeans que ya no usamos, que se van a la basura y el género se pierde. Por eso, cuando se me dio la oportunidad de tener un puesto en la feria pensé en aprovechar esa tela y reciclar la mezclilla para hacer diversos productos y convertir los deshechos en algo nuevo. Y así empecé, de a poquito, cosiendo a mano al principio para tener variedad de productos, hasta que tuve un pequeño golpe de suerte: Una amiga de mi mamá, mágicamente, apareció y cuando vio lo que yo estaba haciendo me contó que ella tenía una máquina de coser que no usaba, y me la regaló”, relata Rosemarie.

“De verdad -agrega-, la máquina de coser me ayudó, me ayudó bastante, está usada, pero cumple con su objetivo. Los bolsos los armo con lo que es la pata del blujean, las corto y las coso bien por los dos lados y ahí les voy agregando los detalles bonitos para que quede visualmente más atractivo. Allí me van quedando retazos y los convierto en aritos y en pulseras, también con los adornos que voy creando”.

 Y tiene planes para ampliarse. “Para más adelante espero poder producir cinturones de mezclilla, también bajadas de cama y así ir renovando los productos y tener mayor variedad para el público. Lo importante también es que la gente compruebe que se puede reciclar, que no todo debe ir a la basura, que hay que cuidar en medioambiente. Que aprendan que hay muchas cosas que no se deben botar porque sirven, poniéndole trabajo e imaginación, hay que ponerle arte”, afirma.

Ahora que cada vez se usan menos las bolsas de plástico, también podría confeccionar bolsas de mezclilla para las compras, pero para eso necesita cortes más grandes de género, nos explica. La idea es no tener que comprar la mezclilla, sino reciclarla. En todo caso, señala que las faldas de jean traen bastante género más fácil de trabajar para productos más grandes.

Ya lo saben vecinas y vecinos, no hay que romper ni botar la mezclilla usada, Rosemarie recibe donaciones de esta materia prima para reconvertirla en objetos útiles y bonitos.

Tanto los interesados en conocer los productos que salen de las manos de esta artesana emprendedora de nuestra comuna, como quienes quieran donar ropa de mezclilla en buen estado, pueden comunicarse al Facebook: Rosemarie Valenzuela Rebolledo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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